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Juicio
oral a dos genocidas |
Alegatos: los abogados querellantes
pidieron quince años de cárcel
Tanto la APDH La Plata como Abuelas de Plaza de Mayo
coincidieron en la pena solicitada para los represores
Bergés y Etchecolatz. Los fiscales pidieron 10 años. Se
demora el dictado de la sentencia.
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más: Caso Sanz - Por
dentro
Por Francisco Martínez (Secretaría de
Prensa)

Percow, de la APDH La
Plata: dijo que Bergés y Etchecolatz fueron co-autores
de supresión de identidad, falsificación de documento
público y retención y ocultamiento de una menor, "en
concurso ideal con el delito de traición a la patria".
(Foto: F. Martínez)

Alonso Morales, de
Abuelas:
"Una característica de Bergés fue la gran cantidad de
embarazadas y partos que atendió. (...) Esas embarazadas
eran controladas por sus compañeros de cautiverio y por
el propio Bergés". (Foto: F. Martínez) |
LA
PLATA (25mar04).- Los abogados de la querella contra los
represores Jorge Bergés y Miguel Etchecolatz pidieron hoy al
Tribunal Oral Federal la pena de 15 años de prisión para los
genocidas, en el juicio que se les sigue por el caso de
Carmen Sanz, nacida en el cautiverio de su madre durante la
última dictadura cívico-militar.
Los letrados Javier Percow
(APDH La Plata), María Ester Alonso Morales y Ramón Torres
Molina (Abuelas de Plaza de Mayo) encontraron a los acusados
autores de los delitos de supresión de identidad,
falsificación de documento público y retención y
ocultamiento de una menor de 10 años (artículo 146), este
último considerado más grave por el Código Penal.
En tanto, los fiscales Hugo
Cañón y Carlos Dulau Dumm solicitaron 10 años de reclusión
para los imputados, sin incluir el artículo 146 en el
encuadre legal.
Por su parte, la defensora
de Bergés, Laura Inés Díaz, tras de un alegato de dos horas,
solicitó la absolución de su defendido, volvió a plentear la
nulidad del ADN y agregó la prescipción de la acción penal.
De esta manera, la jornada
de alegatos se prolongó más de lo previsto. A las 18.30 se
estaba en un cuarto intermedio a la espera todavía del
alegato del defensor de Etchecolatz, Adolfo Casabal Elía. En
Tribunales se especulaba con que los jueces Nelson Jarazo,
Carlos Rozanski y Ana Aparicio no den hoy a conocer la
sentencia y posterguen la resolución del juicio para otro
día. Otra posibilidad es que se dé a conocer sólo el
veredicto (pena) y que los fundamentos de la sentencia pasen
para más adelante.
La audiencia de hoy comenzó
a las 11 de la mañana y el primero en exponer sus argumentos
fue Percow. El abogado sorprendió con un alegato de
reminiscencias cinematográficas, describiendo el "caso
Sanz" —y por tanto la vida de la hija de desaparecidos— por
escenas.
"Primera escena, primera
toma, primer cuadro. Una pareja joven. Marzo de 1978. Una
beba entre sus brazos (...) Sobre el lateral derecho de la
toma, una mancha vaga y borrosa", comenzó el abogado.
Continuó así: "Segundo
cuadro. La escena no varía, sólo pasa el tiempo. María de
las Mercedes (Carmen Sanz) es una adolescente. Sobre el
lateral izquierdo hasta ahora vacío aparecen Clara Petrakos
(la joven que acompañó a Carmen a realizarse el análisis de
ADN), Abuelas de Plaza de Mayo y la CONADI. A la derecha, a
una figura con guardapolvo se le distinguen ojos grandes y
bigotes espesos".
El tercer cuadro estaba
compuesto por un "grupo confuso de abrazos y emociones,
integrado por la familia biológica de Carmen: los
Sanz-Fernández y los Gallo-Castro". A la izquierda, estaban
el Banco Nacional de Datos Géneticos; su directora, Ana Di
Lonardo y el Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema. "A
la derecha, los hombres tienen nombres: Bergés, Etchecolatz,
Camps, Suárez Mason y la Junta".
"Cuarto y último cuadro.
Una mujer uruguaya: Aida Sanz Fernández. Una beba sobre sus
pechos: Carmen. Unas manos ladronas que la separan. Un
grito. Un aullido que aún retumba. Silencio", completó
Percow.
El abogado entendió que
tanto Bergés como Etchecolatz eran co-autores de los delitos
endilgados, "todos ellos en concurso ideal con el delito de
traición a la patria, artículo 29 de la Constitución
Nacional, por macular la vida, el honor y la fortuna de los
argentinos en el marco del ejercicio absoluto, supremio y
arbitrario del poder que nuestra Carta Magna califica como
aberrantes".
Seguidamente desarrolló los
hechos que vinculan a los acusados con estos delitos.
De Etchecolatz, dijo que
está probado que era el Director de Investigaciones de la
Policía en esa época; que por esto era un inmediato
subordinado del coronel Camps; y que ejercía un control
efectivo sobre las Brigadas de Investigaciones.
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Interrupciones
El abogado Percow se
quejó cuando el Tribunal interrumpió su alegato por
segunda vez, tras un pedido del abogado de Etchecolatz,
Adolfo Casabal Elía, quien interpretaba que el
representante de la APDH La Plata estaba leyendo su
exposición. "No leo, el alegato es un bloque. Siento
como agraviante la interrupción del alegato en dos
oportunidades", dijo con tono enfático. Tras esta queja,
Percow pudo terminar sin ser interrumpido.
Casabal Elía no se
quedó conforme. Luego de un cuarto intermedio, pidió que
se incorporen los "machetes" de Percow al expediente,
dado que según él debían formar parte por haber sido
leídos. "Que se agreguen los papeles, que pudieron haber
sido cambiados (durante el intermedio)", pidió el
letrado, desatando la risa en el público. |
También señaló que el
represor designó a personal subalterno para participar en
secuestros de personas, y que fue considerado autor mediato
de las torturas a Aída Sanz en la sentencia de la "causa
Camps", dictada por la Cámara Federal de Buenos Aires.
De Bergés, Percow remarcó
que era el subordinado de Etchecolatz; que tenía acceso
libre a los centros clandestinos de detención; y que era el
único médico obstetra de la Dirección de Investigaciones.
Y subrayó que el represor
"tenía mando y autoridad sobre la tropa con mayor rango que
él".
El abogado recordó durante
su alegato los "más de 18.000 hábeas corpus presentados por
familiares de desaparecidos durante la dictadura y las más
de 1500 rondas de las Madres en la Plaza de Mayo".
"No hallo eximentes ni
atenuantes", declaró Percow a la hora de pedir 15 años de
prisión para los genocidas. Y remarcó también los
agravantes: la naturaleza de los hechos, la "maldad" en las
voluntades de los genocidas y su "ausencia de
arrepentimiento".
En el momento en que
finalizaba su alegato, en la sala de audiencias comenzaron a
escucharse los bombos de la Mesa de Escrache Popular que
empezó su protesta en la esquina de 8 y 50.
Alegato de Abuelas
El alegato de la Asociación
Abuelas de Plaza de Mayo lo comenzó la abogada Alonso
Morales. "Voy a usar una guía —solicitó— porque son 27 años
de lucha, muchos nombres, muchas mujeres embarazadas y
muchos niños secuestrados".
Alonso repasó la situación
de los imputados y la de esta zona de la provincia de Buenos
Aires durante la dictadura. "Tenemos como absolutamente
probado que hubo un circuito represivo en la Provincia a
cargo de Camps y Etchecolatz. No era un sistema cerrado,
había intercambio de prisioneros y de guardias", señaló.
La abogada refutó los
dichos de Etchecolatz del jueves pasado, cuando habló de una
"lucha contra la subversión". "Lo que sucedió fue un plan de
exterminio", replicó.
| Etchecolatz,
en el baño y apologético
El represor Etchecolatz
estuvo ausente en gran parte de los alegatos. Se fue al
baño durante la exposición de Alonso Morales, que
comenzó pasadas las 12 y no volvió hasta las 13.50,
cuando después de un cuarto intermedio estaba alegando
el fiscal Dulau Dumm.
También estuvo
entretenido durante la audiencia: se la pasó leyendo su
libro apologético de los crímenes, titulado "La otra
campana del Nunca Más", que exhibiera impunemente en un
recordado programa de "Hora Clave" en el que injurió al
hoy fallecido diputado Alfredo Bravo. |
Añadió que las Brigadas de
Quilmes y de Banfield, por donde pasó Aida Sanz durante su
cautiverio, fueron sedes del Plan Cóndor. Y agregó que allí
operaban policías de la Provincia, desempeñando sus tareas,
al punto que "los guardias decían que eran policías y
contaban incluso que usaban la credencial para viajar gratis
en el autobús".
"Una característica de
Bergés fue la gran cantidad de embarazadas y partos que
atendió. (...) Esas embarazadas eran controladas por sus
compañeros de cautiverio y por el propio Bergés", reseñó
Alonso.
Y agregó: "Esposadas a una
camilla, sin asepsia, las mujeres daban a luz insultadas por
Bergés y los guardias".
Alonso repasó también la
historia de Aida Sanz y de su pareja, Eduardo Gallo Castro.
Dijo que Aida vino a la Argentina en 1974 y que ambos se
conocieron en este país. "Aquí los esperaba la internacional
del horror", afirmó.
La abogada dijo que en su
cautiverio "Aida dijo ser plenamente consciente de que había
perdido a su hija", luego de que ésta naciera en el "Pozo de
Banfield".
También solicitó la nulidad
de la inscripción en el Registro Civil de la hija de Aida
como "María de las Mercedes", y que se ordene la inscripción
como "Carmen Gallo Sanz". "Esto será no sólo un acto de
reparación para ella, para sus padres y para su abuela
desaparecidos. También lo será para la sociedad".
Por su parte, Ramón Torres
Molina se encargó de encuadrar el juzgamiento de Bergés y
Etchecolatz en el marco jurídico de persecución de los
crímenes de lesa humanidad.
Además, habló de la
desaparición de niños y menores en la Argentina. "Abuelas
de Plaza de Mayo tiene registrados 235 casos, excluyendo los
que tiene la CONADI. 64 corresponden a niños ya nacidos y
162 a nacidos en cautiverio", reseñó.
Torres Molina calificó de
"tremenda y terrible filosofía" la explicación dada por los
genocidas para justificar el robo de bebés: que los padres
educan a sus hijos "en la subversión y en el odio a las
Fuerzas Armadas". Citó aquí al coronel Camps y a las
entrevistas dadas el año pasado por ex jerarcas de la
dictadura a la TV fracesa.
"Es evidente —dijo, más
adelante— que los autores de estos delitos jamás imaginaron
que (en el futuro) se podría identificar a los niños".
A la hora de exigir la
pena, Torres Molina también pidió 15 años para Bergés y
Etchecolatz. Tampoco encontró atenuantes ni eximentes, y
citó como agravantes el hecho de ser policías, agregó la
condición de Bergés como médico y la reticencia de ambos a
brindar información sobre los desaparecidos. |