Secuestrada,
dio a luz en cautiverio
y perdió a una hija de 5 años
Rosa
Angela Daniele contó que tuvo a su bebé en la Cárcel de
Olmos. Pidieron que se cite a los médicos que la atendieron
en ese lugar. En tanto, declaró una madre que tiene una
hija y cuatro sobrinos desaparecidos.
Por Francisco Martínez y Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)

El pediatra que
atendió a Daniele fue el mismo que asistió a la
mamá de los mellizos Reggiardo-Tolosa. (Foto: F.
Martínez) |
LA PLATA.- Una mujer que
estuvo secuestrada durante la dictadura contó que dio a luz
en cautiverio en la Cárcel de Olmos y que, mientras ella y
su esposo estaban detenidos ilegalmente, murió su hija de 5
años.
Rosa Angela Daniele, hoy
una empleada provincial de 53 años, relató que el 25 de
julio de 1976 tuvo a su bebé en esa dependencia carcelaria,
a la que había llegado tras estar cautiva en el centro
clandestino de 1 y 60.
"A la nena la tuve por
cesárea. Me «durmieron» muy poco y yo sentí toda la cesárea",
recordó Daniele, sobre las circunstancias en las que trajo
al mundo a su hija. Allí la atendió un médico al que
conocía: el pediatra Esteban Alejandro Vera, de Ensenada.
Era el mismo que atendió a la desaparecida María Rosa
Tolosa de Reggiardo, mamá de los mellizos apropiados
Reggiardo-Tolosa.
"Él pediatra le avisó
a mamá y le dijo que no podía recibir visitas",
declaró la testigo.
Daniele estuvo sólo cinco
días con su beba, a quien llamó Romina Paola. Por
gestiones de conocidos en la Policía y el Ejército, la
abuela de la niña pudo rescatarla de esa maternidad
semiclandestina, donde no había incubadora. "Tenés un
minuto para darle la nena a tu mamá y firmar un
papel", le dijeron en la cárcel.
La bebé, que tuvo la
suerte que no tuvieron otros 500 chicos secuestrados en la
dictadura, se crió con la abuela. Pero otra hija de
Daniele, de 5 años, murió sin que su madre pudiera
despedirla. "Pedí salir y no me dejaron", recordó
la ex detenida.
Durante su "estadía"
en Olmos, que se prolongó hasta el 13 de septiembre de ese
año, Daniele también fue revisada por el ginecólogo Angel
Díaz y el médico clínico Alejandro Manggiora, todos
pertenecientes al cuerpo médico del Servicio Penitenciario.
El representante de la
fiscalía, Hernán Schapiro, pidió que se cite a declarar a
los médicos. A su turno, la abogada de Abuelas de Plaza de
Mayo, María Ester Alonso Morales, precisó al Tribunal los
domicilios para que envíe las notificaciones.
Mientras estuvo en Olmos,
Daniele se encontraba privada ilegalmente de su libertad, ya
que en su legajo del Servicio Penitenciario no consta ningún
decreto que disponga su puesta a disposición del Poder
Ejecutivo Nacional. "Esto significa que el alcaide que
la recibió en la cárcel se hizo cargo de la privación
ilegal de la libertad", acotó el juez Schiffrin, con
el legajo de Daniele en la mano.
En esa cárcel, si bien
siempre estuvo sola en una sala e incomunicada, compartió
la internación con la abogada Mireya Rojo y una joven
llamada Patricia Pacheco.
La mujer fue secuestrada en
la casa de sus padres en Ensenada, el 28 de mayo de 1976,
junto a su hoy ex esposo Horacio Teófilo Farías. En ese
momento, Daniele tenía un embarazo de seis meses y medio.
El matrimonio fue llevado
al centro clandestino en donde todavía funciona el Cuerpo
de Infantería de la policía provincial. "Me vendaron
los ojos y me esposaron a las cama. Así estuve 17 días",
reseñó. "Por debajo de las vendas veía las botas (de
los represores)", agregó. Ahí estaba de represor
"el negro Pacheco", recordó la testigo.
Después de pasar por
Olmos, Daniele fue llevada a la comisaría 8° de La Plata.
Unos muchachos que estaban presos en la celda contigua y que
recibían visitas lograron avisarle a su mamá, quien a su
vez notificó al cónsul italiano de La Plata, que visitó
ese centro clandestino.
Tras un nuevo y breve paso
por la Unidad 8 de Olmos, Daniele fue puesta a disposición
del Poder Ejecutivo Nacional y llevada a la cárcel de
Devoto. Recuperó la libertad a fines de 1979.
Los Rodríguez
La otra testigo que declaró
hoy fue Bartola Elsa Rodríguez, madre de Rosa Ester Gutiérrez
y tía de Jorge, Ricardo, Manuel y Justo Rodríguez, todos
desaparecidos en enero de 1977 en City Bell, en el norte de
La Plata.
Rosa fue secuestrada en su
casa el 12 de aquél mes. "Fue a las 4.30 de la mañana.
Dijeron que eran 'la policía'. Nos sacaron a todos y nos
pusieron con las manos contra la pared y requisaron la
casa", recordó Gutiérrez.
La mujer, una ama de casa
de 71 años, narró que los represores, que según dijo
estaban vestidos con ropa del Ejército, aseguraron:
"Ya que estamos, la llevamos". Y cargaron a Rosa
en un camión. "La llevamos para que reconozca a una
persona y se la devolvemos", le dijeron.
Esa fue la última noticia
que la testigo tuvo de su hija. A una cuadra y media de ahí
vivían los hermanos Manuel y Justo Rodríguez, que fueron
secuestrados instantes después. El 8 de enero, cuatro días
antes, se habían llevado a Jorge Daniel y Ricardo Andrés
Rodríguez. Los cuatro eran primos de Rosa.
La madrugada del 12 los
represores también secuestraron del barrio a Silvia Ronda y
a su primo Víctor Gómez.
La testigo también señaló
que entre el 8 y el 12 de enero también fueron secuestrados
en la zona otros nueve jóvenes, entre los que identificó a
un muchacho de apellido Lavallén, a Juan Suárez y a otro
joven llamado Roti.
Un hijo de la testigo,
Norberto Andrés Gutiérrez, y un hermano, Andrés Pablo
Rodríguez, eran policías de la comisaría 10° de City
Bell en aquel entonces, pero no pudieron averiguar nada
sobre el destino de sus familiares, explicó la mujer.
Además, señaló que hizo
innumerables gestiones ante el Ministerio del Interior y que
nunca obtuvo respuestas. También le escribió a Monseñor
Teodoro Graselli, párroco de la Iglesia Stella Maris de la
Capital Federal y capellán de la Armada, y dejó una carta
pidiendo por su hija en el Regimiento 7 de La Plata.
La causa en la que se
investigan estos secuestros carece de elementos. Y en el
Juicio por la Verdad los sobrevivientes que declararon no
aportaron datos sobre las víctimas.
La escasez de información
llevó al juez Leopoldo Schiffrin a pedirle
"disculpas" a la mujer "en nombre de la
administración de justicia, por no poderle dar más
datos". El presidente de la Cámara Federal reflexionó:
"¡Cómo va creciendo la lista de desaparecidos en La
Plata, teniendo en cuenta nuestro número inicial de habeas
corpus!". La afirmación se debe a que se estima que en
La Plata hubo alrededor de 2000 desaparecidos dado que esa
es la cantidad de habeas corpus con que cuenta la Cámara.
Cada habeas corpus generó la apertura de un expediente.
Pero sólo en esta causa se investiga el destino de cinco víctimas.
La mujer, que declaró en
el '84 ante la CONADEP, compareció por primera vez hoy ante
un tribunal por el caso de sus familiares desaparecidos. Su
hija Rosa era empleada doméstica y sus sobrinos trabajan en
talleres mecánicos del barrio.
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