En
1976, "el Indio" Castillo fue detenido
justo antes de cometer un secuestro
Lo
contó un sobreviviente, que había logrado abortar el plan
del represor contra él con un llamado telefónico. Pero
vino el Ejército y se los llevó a todos: a Castillo, a su
grupo represor y a su víctima.
Por Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)
LA
PLATA.- Un ex detenido-desaparecido contó que Carlos
"el Indio" Castillo y su grupo de represores fue
detenido en el mismo operativo de secuestro que él,
ocurrido en mayo de 1976, y un rato antes de que el propio
Castillo lo fuera a secuestrar.
El insólito hecho ocurrió el 1 de mayo de 1976, cuando
Juan Carlos Arias se encontraba en su casa de La Plata, en
calle 55 entre 25 y 26. Hasta allí fue Castillo, un civil
de extracción peronista que pertenecía a la
ultraderechista Concertación Nacional Universitaria (CNU).
Pero el secuestro no se
produjo: el padre de Arias, ex funcionario policial,
levantó el teléfono y llamó a la Policía. Al rato,
llegaron integrantes de la fuerza y luego miembros del
Regimiento 7 de Infantería del Ejército. Arias y un grupo
de 11 personas —incluido Castillo— fueron secuestrados.
El destino no fue el mismo:
mientras a los represores afines al "Indio" se les
iniciaba una causa penal, Arias era llevado al Cuerpo de
Infantería de la Policía, en 1 y 59, donde estaría
detenido clandestinamente unos seis meses.
En el grupo represivo de
Castillo había dos oficiales de Policía, que en ese
momento se desempeñaban en la comisaría 2° de esta
ciudad: Roberto Antonio Storni y Vicente Ernesto Alvarez.
También estaba otro oficial del Cuerpo de Caballería,
Alfredo Ricardo Lozano, según consta en el diario El Día
del 6 de mayo de ese año. Allí se informaba profusamente
de la detención de una "banda" detenida por el
Ejército, autora de "saqueos y secuestros".
Arias recordó que "a
ellos (los represores) los dejaron en la comisaría 5°.
Cuando quise bajar, me dijeron que yo iba a otro lado",
recordó Arias en su testimonio. Entonces, le pusieron un
pullover sobre su cabeza.
En el centro clandestino de
1 y 59 lo recibió un oficial de alto rango, "que era
Jefe o subjefe, de apellido Tijero", declaró el
testigo. En ese lugar también actuaba un oficial del
Ejército, conocido como "el negro Pacheco".
El ex detenido relató que
fue torturado, y que en la mayoría de las oportunidades lo
trasladaban durante la madrugada a otro lugar, "en un
camión, todos apilados". Arias señaló que los
prisioneros sabían que los iban a torturar porque esas
noches no les daban de comer.
"El lugar era con piso
de madera. Se sentían pitos de barco", evocó Arias.
Durante la audiencia no se pudo establecer qué lugar era,
pero la referencia a los navíos indica que era cercano al
puerto de La Plata.
Arias agregó: "De
noche, uno intentaba dormir. Pero como ya se sabía como
venía la cosa, no podíamos dormir".
El ex detenido recordó que
días después de ser torturado un médico fue a verlo al
centro clandestino y les dijo a los represores: "Yo de
esto no me puedo hacer cargo. Si se muere, yo lo voy a
denunciar".
Añadió que compartió el
cautiverio con el hoy desaparecido Juan Domingo
"Bocha" Plaza, sobrino del arzobispo
colaboracionista de La Plata, Antonio Plaza.
"Uno pensaba en las
familias", evocó Arias, y contó que su mujer
trabajaba en el Registro Provincial de las Personas, en 1 y
60, apenas a 100 metros del lugar dónde estaba secuestrado
e ignorando todo.
Comisaría 5°
También declaró el ex
detenido Fernando Eustaquio Adamow, quien durante la
dictadura fue secuestrado dos veces en Mar del Plata. La
segunda oportunidad, el 23 de febrero de 1977, fue llevado a
La Plata, y pasó por la Brigada de Investigaciones y la
comisaría 5° de esta ciudad.
En la Brigada, "fui
sometido a interrogatorios por un grupo de montoneros que se
decía eran colaboradores", recordó Adamow. En esa
tortura le preguntaban por su militancia en la Unión de
Estudiantes Secundarios (UES), previa a la dictadura.
El sobreviviente dijo que
en esa dependencia policial estuvo entre 7 y 8 días, y que
en marzo de 1977 fue trasladado a la comisaría 5°, en
donde estuvo en una celda con piso húmedo junto a otras 15
personas. "Se escuchaban gritos de tortura
permanentemente", dijo.
Recordó que había un
represor apodado "Capitán Zuco" y que al ser
liberado los represores le dieron dinero para el transporte,
le permitieron bañarse y le entregaron la ropa de un
médico que había estado secuestrado allí.
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