Identifican
a represores del CCD
de Infantería y de la Unidad 9
Son
oficiales de la Policía de la Provincia y del Servicio
Penitenciario. Un ex delegado de Propulsora declaró que un
guardiacárcel lo castigó ferozmente pegándole en la
planta de los pies.
Por Francisco Martínez y Vanina Wiman (Secretaría de Prensa)
LA
PLATA.- Un ex delegado de Propulsora Siderúrgica que fue
secuestrado durante la dictadura señaló a tres represores
del centro clandestino que funcionó en 1 y 60 y a un
oficial de la Unidad 9 de La Plata, como guardias o
torturadores de esos lugares en los que estuvo cautivo.
Luis
Aníbal Rivadeneira, un comerciante de 56 años, reconoció
al policía retirado Alberto José Esteban Pulvermacher —en
la foto de su legajo— como uno de los guardias del Cuerpo
de Infantería de la Policía provincial, un lugar en el que
los detenidos estaban en "condiciones
deplorables", ya que eran "bultos tirados en una
cama".
El ex detenido también
señaló a un oficial de apellido Mejía, actualmente en
funciones, de quien dijo que lo vio recientemente en el
diario cuando el polcía fue "ascendido" por las
autoridades provinciales. En noviembre de 2003, ante la
Cámara declaró el comisario José Luis Mejías, aunque
ante una pregunta puntual Rivadeneira contestó que creía
que la persona de la que hablaba se llamaba
"Mejía".
El testigo agregó que
conocía a este oficial y a su hermana —también miembro
de la Policía, y quien se encargaba de la custodia de las
prisioneras mujeres en 1 y 60— porque vivían, al igual
que él, en Ensenada.
Rivadeneira también
señaló a un oficial del Servicio Penitenciario que tenía
su mismo apellido, que era uno de los guardias de la Unidad
9. Recordó su apodo ("el Nazi") y dijo que lo
golpeó ferozmente durante uno de los castigos en esa unidad
carcelaria.
"Me hizo tirar al
suelo, me pisaron entre varios y con una madera, de esas de
caja de dulce de membrillo, me pegó en la planta de los
pies. Estuve 10 días sin poder calzarme. Posiblemente
(Rivadeneira) era el más salvaje de la Unidad 9",
recordó el ex detenido.
En ese momento, el juez
Leopoldo Schiffrin recordó que este tipo de castigo era de
origen "turco", y Rivadeneira acotó que "eso
lo ví en la película «Expreso de Medianoche»".
Otro represor de 1 y 60
mencionado por el sobreviviente fue un sargento del
Ejército de apellido Avellaneda, quien "aparentemente
estaba a cargo del sector de los detenidos".
Rivadeneira fue secuestrado
la madrugada del 19 de abril de 1976, de su casa de
Ensenada. Señaló que entendía que en su secuestro
participó un grupo de represores de Infantería de Marina.
Lo llevaron a la sede de
Prefectura La Plata, cercana al puerto local, donde estuvo
dos días. Él conocía ese lugar ya que su padre era
entonces 2° jefe de la dependencia. Gracias a esto, un
oficial de apellido Rendichi le avisó a la familia que Luis
estaba secuestrado allí.
El padre del
detenido-desaparecido, hoy fallecido, hizo gestiones por
él. "Cuando vio que no tenía eco, pidió su pase a
retiro", recordó el testigo, y agregó: "Todos
sus superiores sabían de mi caso, sin ninguna duda".
De la Prefectura fue
traslado al centro clandestino de 1 y 60, donde estuvo entre
tres y cuatro meses. "Estábamos en los pabellones que
usaban como dormitorios los de los grupos de Infantería,
constantemente vendados y esposados", relató.
Rivadeneira agregó que
estando cautivo en ese lugar perdió 30 kilos y que durante
el día eran custodiados por el Ejército. "La gente de
Policía intentaba marcar las diferencias", dijo,
hablando de una mejor relación con los uniformados, pero
enseguida añadió: "El trato igual fue malo,
denigrante".
El sobreviviente dijo que
en una oportunidad fue torturado en ese lugar y en otra lo
llevaron durante la noche a un sitio que podría ser la sede
del BIM 3, en 122 y 50. "Casi con seguridad fue
ahí", remarcó.
También recordó que el
arzobispo de La Plata, monseñor Antonio José Plaza,
visitó ese centro clandestino y repartió medallitas a
algunos prisioneros. "Había unos cuantos platenses de
familias practicantes y venía a hacerles un consuelo.
Decía que había que colaborar porque sino obligábamos a
los señores a torturar", dijo Rivadeneira.
El ex detenido remarcó el
accionar del grupo "Puma" en esa dependencia y lo
relacionó con el robo de bienes a desaparecidos.
"Había piedra libre y salían a detener estudiantes,
muchos extranjeros, y les rapiñaban todo. Hemos visto un
camión con muebles".
Hacia agosto de 1976 fue
trasladado a la Unidad 9, en donde permanecería cautivo
hasta 1980.
El testigo recordó la
extraña muerte de uno de los prisioneros, un mendocino
llamado Marcos Ibáñez, ocurrida entre fines de 1976 y
principios de 1977. "Fue sancionado y lo llevaron a los
calabozos (de castigo). Al otro día dijeron que se había
suicidado, cosa que es imposible. Yo estuve ahí, nos
dejaban desnudos, y no hay absolutamente ninguna forma de
suicidarse".
"Rivadeneira (el
represor) estaba de guardia cuando ocurrió el asesinato de
Ibáñez (...) Tenía más ensañamiento cuando nos mandaban
a los calabozos", recordó.
Agregó que era frecuente
en la U9 el maltrato a los prisioneros y que él fue llevado
a ese calabozo especial en nueve oportunidades.
Ante una pregunta del
representante del Ministerio Público, Hernán Schapiro,
Rivadeneira describió al represor Ramón
"Manchado" Fernández: "Era de los más
nefastos", señaló. También dijo que el jefe de la
U9, Abel David Dupuy, estaba "avalando todo lo que
sucedía".
Otro de los castigos en esa
dependencia carcelaria eran las duchas de agua fría y la
prohibición de que los prisioneros pudieran estar al sol en
el patio, durante el invierno.
Rivadeneira contó que
también lo entrevistó Carlos Sánchez Toranzo, un militar
que hacía las veces de enlace entre el Primer Cuerpo del
Ejército y la Unidad 9, según él mismo lo declaró en el
Juicio por la Verdad.
El ex detenido dijo que la
entrevista duró tres horas y que fue "durísima".
"Tenían una carpeta con todos los datos. Ahí tuve por
primera vez la sensación de que eran dueños de la vida y
la muerte de todos".
En su largo testimonio,
Rivadeneira recordó a otros desaparecidos de Propulsora:
"el Gaucho" Garín, Omar Jacinto Cherri y Eduardo
Suárez (que eran delegados gremiales como él), y Héctor
Baratti, Roberto Sanders, Eduardo Priotti, "el
Pampa" Dellaturi y Juan Carlos Scafide (estos dos
últimos asesinados, según declaró la testigo Ana María
Nievas en 2000).
Comisario retirado
Por otra parte, declaró el
ex policía Eduardo Isidro Arana quien de acuerdo a su
legajo policial estuvo al frente de la Dirección de
Seguridad Zona Metropolitana. Según dijo hoy Arana, esta
dependencia policial fue "un desprendimiento, un brazo
medio" de la Dirección General de Seguridad de la
Policía de la Provincia de Buenos Aires, y "manejaba
algunas zonas del Gran Buenos Aires, dentro de lo que eran
comisarías y algunas (unidades) regionales".
Arana fue convocado a
declarar porque la dirección que comandaba funcionó en el
mismo edificio que el centro clandestino de detención
conocido como "Pozo de Banfield", en la esquina de
las calles Siciliano y Vernet, en esa localidad del GBA.
Hoy, el comisario mayor retirado sostuvo que los detenidos
ilegales estaban alojados en el piso superior, en donde
estaba la Dirección de Investigaciones Zona Metropolitana.
El ex policía afirmó que
en ese sector del edificio había "una especie de
calabozos múltiples para gente que andaba en la
subversión, pero eso lo manejaban los militares o (la
Dirección Metropolitana de) Investigaciones. Tengo
entendido que no le comprendía a Seguridad". Agregó
que "el quehacer de las dos direcciones metropolitanas
era distinto" y que ambas dependencias, a pesar de
funcionar en el mismo espacio físico, "no se
comunicaban en absoluto". "En cuanto al
funcionamiento de la otra parte del edificio, yo
desconozco", manifestó.
Aunque admitió que dentro
de sus funciones en la Dirección de Seguridad el radio de
acción "era amplio" e implicaba visitar las
comisarías de gran parte del Conurbano bonaerense, Arana
afirmó que "yo no tenía nada que ver con la cosa de
trabajo fuera de lo policial", posiblemente en
referencia a los operativos represivos llevados a cabo por
la Policía provincial.
Durante la audiencia, tanto
los abogados de la APDH La Plata como los representantes del
Ministerio Público Fiscal se abstuvieron de interrogar al
ex policía sobre su posible contacto con detenidos
ilegales, dado que Arana fue citado a prestar declaración
de carácter testimonial, que implica un juramento de decir
verdad. En otras ocasiones, cuando se consideró que la
persona citada podría estar implicada en la comisión de
algún delito, se la ha citado a declarar en carácter
informativo o sin juramento. No obstante, y a diferencia del
criterio que se ha venido aplicando en las últimas semanas,
el comisario retirado fue convocado a declarar como testigo,
de manera que la temática del interrogatorio fue limitada,
posiblemente para impedir eventuales planteos de nulidad del
testimonio.
Por último, declaró
Domingo Faustino Jiménez, cuyo hijo Domingo Orlando está
desaparecido desde el 9 de noviembre de 1977. El testigo
relató que ese día el joven, quien tenía 19 años y
trabajaba en la Cervecería Quilmes, concurrió a una
comisaría de Florencio Varela a pedir un certificado de
buena conducta, porque estaba por ingresar a la Policía
Federal.
Se presume que Domingo fue
secuestrado en ese lugar. "Hasta el día de hoy no sé
nada. Nadie lo vio, nadie me supo decir nada", expresó
hoy el padre del desaparecido. Y añadió: "Estoy
asombrado, señor juez, porque el día 4 de agosto pasado mi
hijo fue citado a declarar aquí. Ustedes saben que hace 27
años que no está". El juez Leopoldo Schiffrin
explicó que se trató de un error en la citación.
La única información de
la que dispone la Cámara en relación a este caso es un
recurso de habeas corpus presentado por la familia en 1984.
Durante la audiencia Jimenez lamentó no poder aportar más
datos a la investigación y contó que "la madre (de
Domingo) murió de pena, y yo estoy casi en las mismas
condiciones, pero por saber la verdad vine".
Hacia el final de la
declaración, la abogada de la APDH La Plata Marta Vedio
señaló que la comisaría de Florencio Varela en la que
presuntamente fue secuestrado Domingo es la misma
dependencia en la que estuvo detenida ilegalmente Melba
Campodónico, una sobreviviente que declaró en el Juicio la
semana pasada (ver 010904). La
letrada sugirió la necesidad de "abrir un frente de
investigación allí", tras lo cual el juez Schiffrin
informó que se ordenará el secuestro de los libros de la
comisaría.
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