Monseñor
Plaza, una vez más
vinculado a la represión ilegal
Un
sobreviviente dijo que su madre supo el lugar y las
condiciones de su detención a través de un
"administrador de negocios" del fallecido obispo
de La Plata. Además, declaró una ex empleada del Grupo
Graiver sobre su secuestro en distintos centros clandestinos
del Gran Buenos Aires.
Por Lucas Miguel y Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)

Cané estuvo secuestrado
8 días y tiene a su hermano desaparecido. (Foto: F.
Martínez) |
LA
PLATA.- El sobreviviente Bernardo Gabriel Cané declaró hoy
en el Juicio por la Verdad que su madre supo que estaba
detenido ilegalmente en el Destacamento de Arana gracias a
las gestiones de un colaborador del entonces obispo de La
Plata, Antonio José Plaza.
Cané, quien fue secuestrado en La Plata el 4 de octubre de
1976 y liberado ocho días más tarde, aseguró que su
madre, que vivía en Lincoln (noroeste de la provincia de
Buenos Aires) se vinculó —a través de una tía, Alicia
Fernández— con una persona identificada como
"administrador de negocios de monseñor Plaza",
específicamente "negocios relacionados con pesqueros
del sur".
Este operador, del que
Cané se comprometió a averiguar el nombre y apellido, fue
quien informó a la madre del sobreviviente que su hijo
estaba detenido ilegalmente en el centro clandestino que
funcionó en el Destacamento policial de Arana "Le dijo
a mi mamá que no dijera nada, pero que yo estaba en Arana.
Describió hasta las condiciones de detención y dijo que yo
salía en tres días", afirmó Cané.
De esta manera, el nombre
del fallecido obispo Plaza apareció una vez más en el
Juicio por la Verdad como vinculado a la represión ilegal.
Varios familiares declararon ante la Cámara Federal que
para averiguar por los desaparecidos se entrevistaban con el
mismo Plaza o sus secretarios. Y que muchas veces obtenían
alguna pista, como en el caso de Víctor Hugo Suárez, a
quien un colaborador del obispo le dijo que su hermano
estaba "más cerca de lo que cree" y luego se
comprobó que el desaparecido estaba detenido en la
comisaría 1°, a cinco cuadras del obispado.
El ex detenido Horacio
García contó que Plaza dio una misa en el centro
clandestino que funcionó en el Cuerpo de Infantería de la
Policía, en 1 y 60, y que les dijo a los prisioneros: “Hijos
de Dios, no es posible que estén vendados y encapuchados.
Yo voy a dar la orden para que les saquen todo”.
Nélida Koifman, tía del
desaparecido Claudio de Acha, narró lo que le dijo Plaza a
la madre de la víctima: “Le dijo a mi hermana: ‘Señora,
si se llevaron a su chico es porque en algo estaba y, si es
así, no lo busque más porque está muerto’".
Al padre del sobreviviente
Pablo Díaz le dijo que "Pablo necesitaba un
escarmiento". Plaza, incluso, fue denunciado por su
sobrino, Jesús María, por la desaparición de Juan Domingo
Plaza, también sobrino del monseñor.
Cané fue liberado el 12 de
octubre de 1976. Durante su detención compartió el
cautiverio con la sobreviviente Nora Úngaro y el
desaparecido Mario Salerno. Y señaló que supo del caso de
una mujer que fue torturada con picana delante de su hijo,
"un chico, menor de edad". También sostuvo que
frecuentemente se realizaban simulacros de fusilamiento a
los prisioneros.
Una noche los
secuestradores lo llevaron para que indicara la casa de su
hermano José María, que vivía en 12 y 66 de esta capital.
Los represores, que se movían en tres autos y fuertemente
armados, no encontraron a nadie. Pero se robaron todo lo que
pudieron. "Botín de guerra", dijeron.
El secuestro de Bernardo
Cané, de 19 años por entonces, se produjo en su
departamento de la calle 48, entre 12 y 13, a media cuadra
de los tribunales provinciales.
José María Cané, hermano
del testigo, fue secuestrado el 22 de octubre de 1976 en la
Capital Federal, en la vía pública, y aún se encuentra
desaparecido. La única información que pudo aportar
Bernardo fue lo que le dijo hace unos ocho años una persona
que no pudo identificar. "Fui interceptado por un auto.
(El conductor) Me había confundido con mi hermano. Cuando
le dije quién era me contó que lo vio (a José María)
detenido en Campo de Mayo", dijo Cané.
"Soy el coronel
Camps"
Este mediodía declaró
también Silvia Cristina Fanjul, una ex empleada del Grupo
Graiver, acusado y perseguido por la dictadura porque se
sospechaba que manejaba el dinero de la organización
Montoneros.
Fanjul fue secuestrada el
14 de marzo de 1977 en la firma EGASA, en Suipacha y Santa
Fe de la Capital Federal, por un grupo de hombres de civil
que se identificó como perteneciente a la policía
bonaerense. La mujer estaba a cargo "la caja y el
manejo de los fondos" de la empresa, según contó.
"Preguntaron por
Isidoro y Lidia Graiver, pero como no estaban y yo era el
único personal jerárquico, me pidieron que los
acompañara. Caminamos una cuadra, me pegaron y me metieron
en un auto", narró la testigo.
El auto fue directo al
centro clandestino Puesto Vasco, que funcionó en la
subcomisaría de Don Bosco, partido de Quilmes. Allí fue
torturada con picana en dos oportunidades e interrogada por
el coronel Ramón Camps, jefe de la Policía. "Me dijo
que me saque la venda de los ojos y se presentó: 'soy el
coronel Camps'", afirmó Fanjul.
En ese lugar también
estuvo detenida junto a Lidia Papaleo de Graiver, Juan
Graiver, Lidia Gesualdi, Isidoro Graiver, Jorge Rubinstein y
Flora Dybner.
La mujer recuperó la
libertad recién el 29 de diciembre de 1981, luego de estar
detenida ilegalmente en la Brigada de Banfield ("El
Pozo"), la comisaría 2° de esa localidad, el
Departamento Central de la Policía Federal y el penal de
Villa Devoto.
La historia del secuestro
de Fanjul fue leída hoy por secretaría, dado que la mujer
declaró en 1984 ante la farsa del Consejo Supremo de las
Fuerzas Armadas (CONSUFA). El juez Leopoldo Schiffrin
ordenó la lectura de esa pieza y luego preguntó a la
testigo si ratificaba lo allí expresado: "Sí, lo
ratifico, pero estoy indignada. No había vuelto a leer esa
declaración desde aquel entonces", dijo Fanjul.
La indignación de la
testigo tenía que ver con que los jueces militares del
CONSUFA estaban visiblemente más preocupados por la fortuna
de Graiver y la relación que la mujer mantenía con la
familia que por las violaciones a los derechos humanos
cometidas por la dictadura. En esa declaración es notable
cómo las preguntas de los militares apuntan a desvincular a
Camps de los hechos: "¿Usted denunció ante Camps
(cuando el represor la interrogó en Puesto Vasco) las
torturas?" o "¿Camps la interrogó o usted tuvo
una charla con él?" fueron los interrogantes que
realizaron, cada uno a su tiempo, los integrantes de ese
tribunal.
Tiempo después, cuando los
expedientes pasaron a la justicia civil porque los militares
no se investigaban a sí mismos, Fanjul reconoció ante la
Cámara Federal porteña a dos de las represores que
participaron en sus torturas: Norberto "Beto"
Cozzani y Alberto Rousse. También mencionó a un tal
"Darío", a quien no pudo identificar.
Cozzani fue condenado en la
causa Camps por las torturas a Lidia Papaleo de Graiver,
Juan e Isidoro Graiver y Cristina Fanjul. Poco tiempo
después, fue beneficiado por la Obediencia Debida. Rousse,
por su parte, no obtuvo condena porque antes se acogió a
los beneficios de la impunidad de la ley de Punto Final.
Por último, la testigo fue
interrogada por su paso por el Pozo de Banfield. Allí se
enteró del parto de la desaparecida María Eloísa
Castellini, que ocurrió entre el 8 y el 13 de abril de
1977, período que coincide con la detención de Fanjul en
ese centro clandestino. "Una noche escuchamos que otras
detenidas gritaban 'fuerza María, fuerza María'. Y al otro
día un guardia nos contó que había habido un parto y
cuando le preguntamos qué harían con el bebé nos dijo que
se lo darían a la familia", aseguró la testigo. La
nena que nació aquella noche, Victoria Petrakos, permanece
desaparecida.
Los choferes de la 520
También declaró el ex
detenido Pedro Luis Tagliavini, quien contó que fue
secuestrado el 27 de octubre de 1976 en su casa de 119 y
529, en el barrio platense de Tolosa.
El testigo relató que
hasta 1975 había sido chofer de la línea 520 de colectivos
de esta ciudad, en la que se habían desarrollado conflictos
laborales. Incluso relacionó lo que a él le sucedió
durante la dictadura con el ex gobernador civil de la
Provincia Victorio Calabró.
"Entre la gente que
nos delata a nosotros está el (ex) gobernador Calabró,
quien pidió la libreta mía y de otros choferes",
señaló Tagliavini. "El empresariado —agregó—
tenía los telefónos del COT, del comisario (Luis Héctor)
Vides, quien me tuvo preso a mí. Si algún trabajador
hacía problemas, llamaban al COT y ellos lo pasaba a
buscar".
El ex detenido dijo que al
menos trece choferes y empleados de la línea 520 fueron
secuestrados. Entre ellos estaba Raúl Oscar San Pedro,
mecánico de la empresa, detenido el mismo día que
Tagliavini. "Murió en Arana, lo mataron el mismo día
que nos trajeron", recordó el testigo.
Agregó que otro de los
empleados secuestrados era un hombre de apellido Alfonso,
que había sido delegado de la 520 en la Unión Tranviarios
Automotor (UTA) y subdirector de la Terminal de Ómnibus de
La Plata. A Alfonso lo mataron en "La Cacha",
contó Tagliavini.
El fiscal Hugo Cañón le
mencionó al testigo un atentado contra un gerente de la
520, de apellido Alico, que podría relacionar los casos.
"Unos días antes de
que me lleven a mí, un señor que había sido chofer me
avisó: 'Se están llevando a todos los de la línea'. En la
520 decían que había montoneros, de las FAR y del ERP. Yo
esperé en mi casa porque no tenía nada que ver y por eso
estoy hoy acá", dijo el testigo, ignorando que la
represión no atacó solamente a la guerrilla sino a toda
aquella persona que pensara o a quien simplemente tuviera
alguna relación.
Tagliavini señaló que
estuvo en un centro clandestino de Arana, y que supo esto
por una conversación que tuvieron entre sí dos guardias.
"Era una vivienda precaria. Se escuchaban prácticas de
tiro y mucho ruido de animales, sobre todo pollos y
chanchos", recordó. También dijo que no había celdas
en ese lugar y que estuvo allí entre seis y siete días.
Después lo llevaron a
"La Cacha". Fue con un prisionero de apellido
Soto, que fue liberado junto a Tagliavini. "El día que
salimos, de 46 personas, quedamos dos", afirmó el ex
detenido.
Añadió que en ese lugar
había un guardia de nombre Raúl, apodado "Pepe",
a quien él conocía y aún conoce. "Había sido
guardia en «Puente 12» (cruce vial donde funcionaron dos
centros clandestinos), y se cansó de ver cosas. Y lo
trajeron justo ahí, a «La Cacha»", exclamó. Esta
persona podría ser ubicada por el Tribunal para declarar,
con la ayuda de Tagliavini.
En ese centro clandestino,
contó el testigo, estaba secuestrado "un conscripto
que se tiró por una ventana, y luego lo trajeron
moribundo".
Relató que tanto en Arana
como en La Cacha fue custodiado por "policías
comunes", que decían hacer "(horas) adicionales
en los bancos".
Tagliavini señaló que fue
liberado el 16 de noviembre de 1976, en una ruta cercana a
la localidad de Jéppener (Brandsen). El primer auto que
llegó estaba conducido por policías de civil, que lo
dejaron en la comisaría de Ranchos, más hacía el interior
de la Provincia. Hasta allí lo fue a buscar su mujer, tres
días después.
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