Habló
un ex policía: "Los detenidos
estaban terriblemente deteriorados"
Dijo
que los prisioneros llegaban a la comisaría 3° de Lanús
"vendados y atados", en camiones del Ejército. Y
otro ex policía reconoció la presencia de "detenidos
políticos" en aquella dependencia, pero juró que no
los vio golpeados.
Por Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)

Vázquez es el primer ex
policía de la 3ra de Lanús que admite los hechos: Había
"militares, vestidos de fajina, que se reunieron en el
despacho del comisario". (Foto: F. Martínez) |
LA
PLATA.- El ex policía Albino Vázquez reconoció hoy en el
Juicio por la Verdad que los detenidos ilegales llegaban a
la comisaría 3° de Lanús "terriblemente
deteriorados, vendados y maniatados".
Es el primer policía de esa seccional que reconoce el
estado deplorable con que llegaban los prisioneros desde los
centros clandestinos de detención.
Vázquez, que contestó con
un tajante "afirmativo" cuando el juez Leopoldo
Schiffrin le preguntó si en la comisaría se alojó a
"detenidos políticos", aseguró que una noche de
1976, "entre las 11.00 y las 12.00, llegaron detenidos
en dos camiones del Ejército. Estaban atados y vendados. El
comisario Pini nos ordenó que les sacáramos la venda y que
les diéramos de comer. Nos mandó a comprar pizza".
Y luego describió:
"Los detenidos estaban terriblemente
deteriorados". Dijo también que los camiones entraron
de culata en el patio de la comisaría y que el operativo de
traslado estaba comandado por "militares, vestidos de
fajina, que se reunieron en el despacho del comisario".
"Se trataban entre ellos de teniente o teniente
coronel, pero no les vimos las estrellas", acotó.
El ex policía, de 60
años, calculó que en los cuatro calabozos de la comisaría
habría entre 20 y 25 prisioneros, entre hombres y mujeres,
aunque luego señaló una cifra exacta: 17. Cuando le
preguntaron por la exactitud de ese número, dijo que le
parecía que esa era la cantidad. Más adelante, precisó:
"serían entre 10 y 11 mujeres y el resto
hombres".
Vázquez aseguró que
"después de un mes" de estar detenidos, los
prisioneros comenzaron a hablar con los policías: "Nos
decían que estaban hacía tres meses dando vueltas, que no
sabían de dónde venían y que no les habían dado de
comer".
El testigo, asimismo,
señaló que iban policías de otras comisarías a llevarse
a los detenidos, pero no supo precisar de cuáles. No
obstante, recordó que en 1976 "trajeron ocho o nueve
(prisioneros) para La Plata".
Llamativamente, Vázquez
sostuvo que la comisaría 3° de Lanús no tuvo más
"presos políticos" a partir de 1977. La
afirmación no concuerda con los datos recabados hasta ahora
por la Cámara Federal. Se sabe que, al menos, hasta 1979
hubo detenidos ilegales en aquella dependencia.
El ex policía reconoció
también que era el encargado de llevar la comida
diariamente a la comisaría. "Yo iba a buscar el
desayuno y la cena al Cuerpo de Infantería de
Avellaneda", aseguró.
El testimonio de Vázquez
es importante para la investigación sobre la comisaría 3°
de Lanús, una dependencia que sirvió en el circuito ilegal
de represión como lugar de "blanqueo" y
recuperación de los prisioneros. Tras permanecer allí
varios días o meses, eran llevados a unidades penales y
puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
Vázquez, que dibujó para
los jueces un pormenorizado plano de la comisaría, recordó
a varios de sus ex compañeros: Ramón Sanchez, Lucas Sosa,
Roberto Martínez, Lauro González, Jesús Galván, oficial
subinspector Barco, oficial Moreira, Verón y Cáceres.
El ex policía, que se
retiró en 2002, hizo toda su carrera en la 3° de Lanús.
Ingresó en 1971 como agente y se jubiló, apenas, con el
grado de suboficial mayor.
Golpeados, no
En tanto, el policía de la
3° de Lanús, Roberto Martínez, quien también se
desempeñó en aquella dependencia durante toda su vida
laboral, reconoció la presencia en los calabozos de
"detenidos políticos" y juró que no los vio
golpeados.
Martínez, de 65 años,
ingresó a la 3° como agente en 1970 y se retiró en 1994
como sargento ayudante. Durante la dictadura, dijo,
"estuve de guardia, de chofer, disponible..."
El ex policía señaló que
las mujeres estaban separadas de los hombres y aseguró:
"No recuerdo que hubiera detenidos comunes cuando
había políticos". Asimismo, indicó que no vio
adolescentes entre los prisioneros y calculó que habría
doce detenidos.
También dijo que
"militares de uniforme" llevaban a los detenidos
"en camiones del Ejército", aunque aseguró que
nunca vio el estado en que ingresaron los prisioneros.
"Vi salir de la comisaría a los militares, pero no los
vi entrar", se justificó.
Martínez también indicó
que "nunca" habló con los presos y que
"veía los calabozos de pasada". El abogado de la
APDH La Plata, Jaime Glüzmann, le preguntó:
- ¿Vio a los prisioneros
golpeados?
- No. Lo juro.
En el final, Martínez
aseguró: "En los 24 años que estuve en la comisaría,
nunca participé de un enfrentamiento". Y recordó que
"una vez tirotearon la comisaría. Yo no estaba. Pero
no hubo heridos".
"No pensé que iba
a revivir esto"
También declaró hoy Nelly
Haydeé Fernández, esposa de Juan Carlos Tonil, quien
estuvo secuestrado entre 1976 y 1979 y falleció en 1990 por
un tumor cerebral que se le habría producido a raíz de las
torturas y los malos tratos que sufrió durante la
detención ilegal.
Fernández relató que su
esposo fue secuestrado el 1° de agosto de 1976 en su casa
de la calle 117, entre 523 y 524, de esta capital. Juan
Carlos Tonil trabajaba en el Hipódromo de La Plata —era
empleado por reunión—, tenía 35 años y era analfabeto.
El matrimonio se había casado en 1969 y tenía dos hijos.
La mujer señaló que su
marido no supo dónde estuvo secuestrado. Su nombre figura
en una lista de personas vistas por sobrevivientes en la
Brigada de Investigaciones de Quilmes.
Fernández pudo visitar a
su esposo en la comisaría 3° de Lanús dos o tres meses
después de su desaparición. "Fui a todos lados, me
sentía perseguida. Fui a 51, entre 2 y 3, (sede de la
entonces Jefatura de Policía) y me atendieron bien. De
tanto ir a preguntar, me dijeron que estaba en Lanús",
relató.
En Lanús, dijo, apenas
pudo verlo, muy deteriorado. "Él pesaba ciento y pico
de kilos cuando lo secuestraron y cuando lo veo en
Lanús...", dijo la mujer, quebrada por el llanto.
"No pensé que iba a vivir esto otra vez, de nuevo,
recordar...". Juan Carlos Tonil salió en libertad de
la Unidad Penal N°9 de La Plata a fines de 1979.
Entre sollozos la testigo
contó: "Mi esposo falleció en el '90, de un tumor en
la cabeza, a causa de eso". El abogado de la Asamblea,
Glüzmann, le preguntó entonces por la conexión entre las
torturas sufridas en el centro clandestino y la afección
que lo llevó a la muerte. La mujer contestó: "él
siempre sintió dolores y molestias. Le pasaron la picana
hasta en los testículos".
Fernández dijo que dos
meses antes del secuestro un grupo de tareas ingresó a su
casa para interrogar a Juan Carlos sobre el paradero de un
vecino. "Nos tiraron al piso y robaron cosas menores:
se llevaron un mistito en una jaula y un cinturón de uno de
mis nenes", relató.
Por otro lado, señaló que
dos días antes de la detención ilegal de su esposo, el 30
de julio de 1976, había sido secuestrada la pareja de su
cuñada, Carlos Damián Perego, que por entonces trabajaba
en el Mercado Regional y continúa desaparecido.
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