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Derivaciones
penales del Juicio por la Verdad |
Unidad
9: dos fiscales pidieron la
nulidad de las leyes de impunidad
Marcelo Molina y Carlos Dulau Dumm solicitaron que se
investiguen los delitos cometidos en esa cárcel durante la
dictadura. Hay 19 imputados, entre militares, civiles y
agentes penitenciarios.
Ver
además:
El ex director de la Unidad 9 durante la dictadura se negó
a declarar (17-10-01)
Más ex detenidos de la U9 hablan de asesinatos a la salida de la cárcel
(13-06-01)
Slepoy: "En la ESMA me
dijeron que si era subversivo iba a aparecer en el
río"
(23-05-01B)
Por Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)
LA
PLATA.- Los fiscales generales de La Plata Marcelo Molina y
Carlos Dulau Dumm pidieron al juez federal Humberto Blanco
que declare la invalidez e inconstitucionalidad de las leyes
de Obediencia Debida y Punto Final e investigue los delitos
de lesa humanidad cometidos en la Unidad Penal N°9 de La
Plata durante la última dictadura cívico militar.
Los fiscales, de esta manera, respondieron la vista de la
causa que les había conferido el juez y presentaron el
requerimiento de instrucción en este expediente, iniciado
por el ex fiscal del Juicio por la Verdad, Félix Crous, con
las denuncias realizadas desde 1998 por las víctimas en ese
proceso.
Si bien aún no solicitaron la detención debido a que en
los próximos días ampliarán el requerimiento de instrucción,
los fiscales imputaron los delitos de lesa humanidad a 19
militares, civiles y agentes del Servicio Penitenciario
Bonaerense, que fueron identificados de la siguiente forma:
teniente coronel Gatica; mayor Guastavino; coronel (Carlos
Oscar) Sánchez Toranzo; oficial Parenti; oficial Fernández,
alias "Manchado"; Oficial Fernández, alias
"Virulana"; oficial Jildler; oficial Peralta,
alias "el vietamita"; capitán (Alfredo) Astiz;
Carlos Castillo, alias "el indio"; Carlos Cardoso;
José Díaz o Juan Rivadaneira, alias "el nazi";
Oscar Leiva, alias "el negro"; Masotta; Quinteros;
Tralaman, alias "el turco"; Néstor Beroch;
Oficial Perata; y el prefecto (Abel David) Dupuy, director
de la U9.
"Entre los años 1976 a 1984 en la Unidad N°9 de la
ciudad de La Plata, (las víctimas) fueron privados ilegítimamente
de sus libertades, sometidos a torturas, sumidos a
condiciones infrahumanas de detención y asesinados por
personal de las fuerzas de conjuntas que ejercieron el
terrorismo de Estado durante el denominado 'Proceso de
Reorganización Nacional'", señala el
dictamen fiscal.
El escrito recoge fragmentos de las declaraciones en el
Juicio por la Verdad del fallecido maestro Alfredo Bravo,
del abogado de la acusación popular en España Carlos
Slepoy, del periodista Eduardo Anguita, de otros
sobrevivientes como Horacio García Gerbolés, Pablo Díaz,
Alberto Elizalde, Alberto Calvo, Diego Barreda, Mario
Colonna, Gabriel Marotta y Julio César Morgodoy; y de Elena
Deghi, hija de un desaparecido.
Los fiscales, según señalan en el escrito, anuncian que
los próximos días ampliarán el requerimiento dada la
enorme cantidad de testimonios que refieren las violaciones
a los derechos humanos en esa unidad carcelaria.
Molina y Dulau Dumm sostuvieron la competencia de los
tribunales federales de La Plata para juzgar estos casos,
saliendo al cruce de una eventual declaración de
incompetencia por parte del juez Blanco.
Para pedir la invalidez e inconstitucionalidad de las leyes
de impunidad, Molina y Dulau Dumm rescataron los argumentos
del Procurador General de la Nación, Nicolás Becerra, en
el dictamen presentado ante la Corte en la causa
"Astiz, Alfredo y otros s/delito de acción pública",
aún pendiente de
resolución.
En ese escrito Becerra sostuvo que "puesto ante la
decisión de precisar los alcances de la obligación de
investigar y sancionar a los responsables de graves
violaciones de los derechos humanos y del derecho a la
justicia, creo
que el compromiso estatal no puede agotarse, como regla de
principio, en la investigación de la verdad, sino que debe
proyectarse, cuando ello es posible, a la sanción de sus
responsables".
Esta es la séptima causa en la que la fiscalía pide la
invalidez e inconstitucionalidad de la leyes de impunidad,
pero ninguno de los dos jueces platenses competentes -Blanco
y Arnaldo Corazza- se ha expedido sobre el punto.
Los casos
"Cuando entramos nos desnudaron. Los detenidos formamos
en fila india y pasamos, entre golpes del personal
penitenciario, hasta nuestra celda", recordó en el
Juicio por la Verdad el abogado de la AAPDH de Madrid,
Carlos
Slepoy.
Alberto Elizalde, en tanto, denunció que "nos recibió
un comité de bienvenida que nos hizo desnudar, nos golpeó
y nos puso en celdas de castigo". Y reflexionó:
"Con el golpe de Estado, (las cárceles) se
convirtieron en una especie de réplica de los campos de
concentración".
El bioquímico Horacio Micucci -cuyo testimonio aún no fue
incorporado al expediente- recalcó que "en el régimen
de detención no había excesos", porque "no era
un exceso que hubiera calabozos tan anchos como de tres y
cuatro pasos; no era un exceso tener que tomar agua de la
letrina. Eran disposiciones".
José Pablo Monsegur, otro de los testimonios que debe
incorporarse, enumeró los malos tratos: "Había
golpes, quemaduras con cigarrillos y descargas eléctricas",
dijo. Y Alberto Calvo recordó que una vez fue el jefe
policial, Ramón Camps, a pegarle a los detenidos.
Uno de los casos paradigmáticos de la Unidad 9 fue el del
abogado de Zárate, Juan Carlos Deghi, liberado de la unidad
penal en la noche del 21 de marzo de 1978 y secuestrado a
200 metros de la puerta por un grupo de diez personas.
El cuerpo de Deghi apareció a dos días después a la vera
de la ruta 36.
Tenía un balazo en la cabeza y otro en el pecho.
"Mi madre esperaba (en la U9) desde la cuatro de la
tarde y con sarcasmo le preguntaban si era la viuda de
Deghi", contó Elena, la hija del abogado, en agosto de
2000. La Cámara Federal pudo comprobar que la Policía había
pedido "zona liberada" en el lugar donde apareció
el cuerpo.
Alfredo Bravo dijo ante la Cámara que dentro del penal se
supo lo que había sucedido con Deghi y que "por eso
nadie quería salir de noche".
Alberto Calvo recordó que "en la cárcel habíamos
escuchado que a algunas liberaciones les seguía un nuevo
secuestro y desaparición". En esta línea, Elizalde
resaltó que los presos tenían miedo de quedar libres:
"No queríamos interponer recursos ni que se concretara
la libertad porque nos dábamos cuenta que el riesgo era más
alto", expresó.
De acuerdo a los testimonios de los ex detenidos, en la U9
se agrupaba a los presos políticos de acuerdo a su
"peligrosidad". Según Slepoy, el pabellón 16 era
para los denominados "perejiles", mientras que
Bravo mencionó el de "las cuatro p" ("presos
por puro pelotudos").
Slepoy y Elizalde también se refirieron a los
"pabellones de la muerte". Este último dijo que
en estos lugares "los presos eran como rehenes de los
militares" porque "en la medida en que hubiera
acciones de la guerrilla, sacaban gente de ahí para
matarla".
El periodista Eduardo Anguita recordó que el 5 de enero de
1977 fueron sacados del penal Dardo Cabo y Rufino Pirles,
quienes murieron "acribillados", y que
quince días después pasó lo mismo con Angel Georgiadis y
Horacio Rapaport, a cuyos familiares les informaron que habían
muerto por suicidio y por un intento de fuga,
respectivamente.
Anguita también denunció la desaparición de los
prisioneros Jorge Roberto Petiggiani, Gonzalo Carranza y
Guillermo Segalli.
En tanto, el sobreviviente Julio Morgodoy agregó a esta
lista el asesinato de Guillermo Legal, ocurrido el 2 de febrero de 1977, tras
recuperar la
libertad.
La mayoría de los sobrevivientes que en el último tramo de
su detención pasaron por una unidad penal a disposición
del Poder Ejecutivo Nacional, estuvieron primero en el
circuito clandestino de detención. Es decir, en un
principio permanecieron desaparecidos en algún campo de
concentración y, tras ser torturados y vejados, fueron
llevados a una unidad penal.
Pero también sucedió a la inversa. Al bioquímico Micucci,
detenido en mayo de 1975, lo sacaron de la U9 la noche del 2
de agosto de 1978 para llevarlo a un centro clandestino de
Arana, donde fue torturado y sufrió simulacros de
fusilamiento. A los tres días, lo devolvieron al penal.
La historia de la causa
La causa por los delitos cometidos en la U9 fue iniciada en
abril del año pasado por el ex fiscal del Juicio por la Verdad, Félix
Crous, quien luego de examinar los testimonios de ese proceso judicial radicó
la denuncia penal ante el titular del Juzgado Federal N°1 de La Plata,
Humberto Blanco.
Este magistrado se declaró incompetente para intervenir y
remitió el expediente a su par porteño Rodolfo Canicoba
Corral. En Buenos Aires, la causa no registró movimiento
hasta que en febrero de este año la APDH La Plata se
presentó como querellante y le pidió a Canicoba que
decline su competencia. El juez porteño acogió el pedido
de este organismo y devolvió la causa a Blanco, que la
trasladó a los fiscales Molina y Dulau Dumm para que
realicen el requerimiento de instrucción.
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