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Mercedes Benz: la empresa no estaba
contra los
trabajadores, dijo un gerente
El ex gerente de
Personal negó que los directivos entregaran el domicilio de los obreros a los
represores. Y dijo que estuvo en la reunión en la que la empresa llegó a un
acuerdo con los líderes de la comisión interna, desaparecidos esa misma noche.
Por
Francisco Martínez (Secretaría de Prensa)
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Ceriani dijo que después de la
reunión "logramos normalizar la planta"
(Foto: FM)
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LA
PLATA.- "No teníamos un
enfrentamiento ni con el personal ni con la comisión interna", dijo a los
jueces de la Cámara Federal de esta ciudad Arnaldo Ceriani, ex gerente de
Personal de la fábrica de Mercedes Benz en Cañuelas, de donde desaparecieron
catorce obreros durante la última dictadura.
Ceriani es el segundo de los gerentes citados en el Juicio por la Verdad para
que brinden explicaciones sobre el secuestro de los integrantes de la comisión
interna, algunos dentro de la propia fábrica y otros después de negociar con
la empresa la reincorporación de cesanteados.
El testigo reveló hoy que participó de la reunión del 4 de enero de 1977 en
la que los líderes de la comisión, Esteban Reimer y Víctor Ventura,
consiguieron que la empresa aceptara las demandas laborales. La misma
noche los dos obreros fueron secuestrados de sus casas por las fuerzas
represivas.
"No me voy a olvidar de esa reunión -sentenció Ceriani-. Lográbamos
normalizar la planta".
El 23 de agosto de 2000, la esposa de Reimer, María Luján Ramos, contó que
esa noche a su marido "le dio mal olor" que la empresa accediera a los
reclamos de los trabajadores.
Cuando hoy se le recordó este testimonio, el ex gerente contestó: "La señora
de Reimer está equivocada. Respeto la opinión de quien pueda decir «Oh
casualidad, hay una reunión, concesiones y a la noche desaparecen». Un
familiar de esa gente tiene todo el derecho a pensar eso y mucho más".
Arnaldo Ceriani también negó que la empresa haya entregado a los represores
los domicilios de los empleados que luego fueron secuestrados. Este dato lo
denunció ante la Cámara Héctor Ratto, un operario que fue secuestrado dentro
de la fábrica el 13 de agosto de 1977, y que sobrevivió a la represión
ilegal.
Ratto dijo que escuchó como Juan Tasselkraut, otro gerente de la empresa, le
entregaba a los represores el domicilio de Diego Núñez, desaparecido el mismo
día.
En su testimonio de hoy, Ceriani expresó: "Yo no sabía quiénes eran (los
represores), si eran de derecha o de izquierda, no lo sabía", y dijo que
de la detención ilegal de Ratto se enteró al día siguiente.
Los jueces recordaron el testimonio del ex detenido, quien dijo que en el
momento del secuestro alguien de la oficina de Personal llamó a Tasselkraut y
pasó el domicilio de Núñez.
"Él supone que desde Personal se dio el dato", indicó Ceriani y
agregó: "Si fue después de las 16.30, ahí no había nadie".
Más tarde, el ex gerente dijo que esa fue la única vez que personal militar
ingresó a la fábrica de automóviles. "Con absoluta seguridad, ni
siquiera pienso que podrían haber entrado en forma oculta. Si hubieran entrado,
tendría que haber constancia", dijo el testigo.
Cuando se le preguntó por el caso de Juan José Martín, el otro de los
sobrevivientes de la comisión interna, secuestrado el 29 de abril de 1976 en el
interior de la planta, Ceriani se mostró sorprendido.
Aclaró que él asumió la gerencia de Personal recién en octubre de ese año,
pero que entonces tenía otro puesto en la fábrica. "Hoy, lo confieso, me
llevo una sorpresa. Me llama poderosamente la atención. Es un hecho que debería
recordar".
En varias tramos de su testimonio Ceriani señaló que la empresa se mostró muy
abierta con los familiares de los desaparecidos y que permitió a los obreros ir
a preguntar por sus compañeros a comisarías y organismos oficiales.
"Sé que los familiares tuvieron reuniones con el directorio, así como
conmigo. Con mi director (D'Elías, también presente en la reunión del 4 de
enero) era un tema que lo hablábamos todos los días", explicó Ceriani. Más
tarde, agregó: "Creo que más de una gestión hizo este hombre. La comisión
interna lo quería mucho".
Gabriela Webber, la periodista alemana que escribió un libro sobre el caso,
dijo a esta Secretaría que "él está defendiendo a la empresa, está muy
claro. La empresa probablemente ha elaborado una línea oficial que consiste en
no decir nada en Alemania utilizando su poder económico para que esto no salga
en la prensa".
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