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Espacio Abierto
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digital
Tres
pedidos de detención y ninguna respuesta
Kearney
tiene mucho que
decir pero no le preguntan
En
dos meses, la Asamblea pidió tres veces la “inmediata detención”
del ex jefe del Destacamento de Arana. La Justicia no se mueve.
Por Lucas Miguel (*)

Miguel Kearney. Sigue
gozando la libertad.
(Foto: F. Martínez)
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Casi veinte años llevó la lucha
contra las leyes de impunidad y, ahora, una vez allanado el camino
legislativo, el escollo lo presentan la burocracia y la lentitud para
que la Justicia aprese a los culpables de ejecutar el terrorismo de
Estado.
La APDH La Plata fue tres veces en menos de dos meses al juzgado
federal de Humberto Blanco a pedir la “inmediata detención” del
represor Miguel Kearney, un beneficiario de la Obediencia Debida —estuvo
preso varios días en 1987— que fue jefe del Destacamento policial
de Arana entre el 8 de febrero de 1977 y el 17 de enero de 1979. No
hubo respuesta.
El organismo pidió por primera vez la detención el 3 de marzo. Ese
día presentó más de quinientas fojas de documentación:
declaraciones de sobrevivientes en el Juicio por la Verdad y
documentación de la causa Camps y del expediente en el que se
investigan los crímenes de la comisaría 5°.
Pasó poco más de un mes y el 9 de abril la Asamblea reiteró el
pedido. Los días siguieron pasando sin novedad. El 30 de abril llegó
la tercera solicitud, de la mano de un exhaustivo estudio de las
sentencias de las causas 13 y 44, llevado a cabo por el área penal de
la Asamblea: se presentó un trabajo que relaciona los casos probados
en aquellos expedientes tramitados en los ’80 con el período en que
Kearney fue jefe del centro clandestino.
El resultado es que el juez tiene 18 casos probados de la causa 44 y 9
en la 13, de personas que estuvieron privadas ilegalmente de la
libertad, varias de ellas desaparecidas, mientras “el inglés”
ejerció la jefatura del destacamento.
En el escrito, la APDH La Plata le señaló al juez que esos casos
sirven para detenerlo e indagarlo inicialmente por esos delitos ya
probados, dado que la cantidad de violaciones a los derechos humanos
denunciadas —y aún no investigadas— excede largamente aquellas
exiguas cifras. Con el avance de la pesquisa, podrán endilgár-sele
los crímenes que se prueben.
Kearney en el espejo
Según un Trabajo de Recopilación de Datos de la Asociación de Ex
Detenidos Desaparecidos —organismo querellante—, por Arana pasaron
al menos 195 personas, de las cuales 71 se encuentran desaparecidas.
Las investigaciones realizadas hasta ahora en el Juicio por la Verdad,
que dieron origen a este expediente, son concluyentes: el destacamento
era un centro de tortura. El fiscal Félix Crous así lo señaló
cuando el 26 de marzo de 2003 presentó la denuncia en el juzgado de
Blanco para que se investiguen estos crímenes: “El Destacamento
Policial de Arana funcionó como el CCD al que los detenidos
desaparecidos eran trasladados desde otros CCD, con el único fin de
ser torturados. Inclusive se han narrado en el Juicio por la Verdad
varias situaciones que dan cuenta de la aplicación de tormentos sin
ese objetivo, sino sólo para ‘diversión’ de los guardias”.
Está claro que Kearney, que el 20 de septiembre de 2000 se negó a
declarar ante la Cámara Federal, tiene mucho que responder. Sólo
falta que el juez lo detenga y lo indague.
(*) Prosecretaria de
Organización e integrante del Consejo Editorial
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