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ESPACIO ABIERTO
N°29
Junio
2004

Tapa

Editorial

Convenio con el Centro Angelelli

El juicio oral contra Bergés y Etchecolatz

Juzgados y condenados, en casa
Los protago-
nistas y los testigos
La sentencia

Derechos Humanos, mentiras y peligros

Salud reproductiva
"La despenali-
zación es una cuestión de tiempo"

Juicio por la Verdad
"Habrán pensado que iba a quedar-
me llorando en mi casa"

Memoria
Aprender a aprender sobre el golpe

Caso Beroch
Ahora falta la justicia

Represión
Kearney tiene mucho que decir pero no le preguntan

Justicia
Poner freno a tanto garrote y esposas

Institucionales
Conferencia de Zaffaroni

Contratapa:
“Ellos y ellas están aquí”

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Espacio Abierto
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Tres pedidos de detención y ninguna respuesta


Kearney tiene mucho que 
decir pero no le preguntan
En dos meses, la Asamblea pidió tres veces la “inmediata detención” del ex jefe del Destacamento de Arana. La Justicia no se mueve.

Por Lucas Miguel (*)


Miguel Kearney. Sigue gozando la libertad. (Foto: F. Martínez) 

Casi veinte años llevó la lucha contra las leyes de impunidad y, ahora, una vez allanado el camino legislativo, el escollo lo presentan la burocracia y la lentitud para que la Justicia aprese a los culpables de ejecutar el terrorismo de Estado.

La APDH La Plata fue tres veces en menos de dos meses al juzgado federal de Humberto Blanco a pedir la “inmediata detención” del represor Miguel Kearney, un beneficiario de la Obediencia Debida —estuvo preso varios días en 1987— que fue jefe del Destacamento policial de Arana entre el 8 de febrero de 1977 y el 17 de enero de 1979. No hubo respuesta.

El organismo pidió por primera vez la detención el 3 de marzo. Ese día presentó más de quinientas fojas de documentación: declaraciones de sobrevivientes en el Juicio por la Verdad y documentación de la causa Camps y del expediente en el que se investigan los crímenes de la comisaría 5°.

Pasó poco más de un mes y el 9 de abril la Asamblea reiteró el pedido. Los días siguieron pasando sin novedad. El 30 de abril llegó la tercera solicitud, de la mano de un exhaustivo estudio de las sentencias de las causas 13 y 44, llevado a cabo por el área penal de la Asamblea: se presentó un trabajo que relaciona los casos probados en aquellos expedientes tramitados en los ’80 con el período en que Kearney fue jefe del centro clandestino.

El resultado es que el juez tiene 18 casos probados de la causa 44 y 9 en la 13, de personas que estuvieron privadas ilegalmente de la libertad, varias de ellas desaparecidas, mientras “el inglés” ejerció la jefatura del destacamento.

En el escrito, la APDH La Plata le señaló al juez que esos casos sirven para detenerlo e indagarlo inicialmente por esos delitos ya probados, dado que la cantidad de violaciones a los derechos humanos denunciadas —y aún no investigadas— excede largamente aquellas exiguas cifras. Con el avance de la pesquisa, podrán endilgár-sele los crímenes que se prueben.

Kearney en el espejo
Según un Trabajo de Recopilación de Datos de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos —organismo querellante—, por Arana pasaron al menos 195 personas, de las cuales 71 se encuentran desaparecidas.

Las investigaciones realizadas hasta ahora en el Juicio por la Verdad, que dieron origen a este expediente, son concluyentes: el destacamento era un centro de tortura. El fiscal Félix Crous así lo señaló cuando el 26 de marzo de 2003 presentó la denuncia en el juzgado de Blanco para que se investiguen estos crímenes: “El Destacamento Policial de Arana funcionó como el CCD al que los detenidos desaparecidos eran trasladados desde otros CCD, con el único fin de ser torturados. Inclusive se han narrado en el Juicio por la Verdad varias situaciones que dan cuenta de la aplicación de tormentos sin ese objetivo, sino sólo para ‘diversión’ de los guardias”.

Está claro que Kearney, que el 20 de septiembre de 2000 se negó a declarar ante la Cámara Federal, tiene mucho que responder. Sólo falta que el juez lo detenga y lo indague.

(*) Prosecretaria de Organización e integrante del Consejo Editorial

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