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Espacio Abierto
Edición
digital
Salud
reproductiva: la experiencia uruguaya
“La
despenalización es
una cuestión de tiempo”
Por Mónica Cofré (*)
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El 29 de mayo se realizó, en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, el Primer Encuentro Nacional sobre Estrategias por el Derecho al Aborto.“La experiencia uruguaya en la lucha por la ley de Defensa de la Salud Reproductiva y el Derecho al Aborto” fue el panel en el que estuvieron representados distintos sectores uruguayos
involucrados en la iniciativa de despenalización del aborto.
Lilián Abracinskas, de la organización MYSU (Mujer y Salud Uruguaya) integrante de la Coordinación Nacional de Organizaciones por la Defensa de la Salud Reproductiva respondió a Espacio Abierto acerca de la inserción del debate en la sociedad uruguaya.
—¿Qué fue lo que más pesó cuando el resultado de una encuesta demostró que la gente adhiere al proyecto de ley que varias organizaciones, entre ellas ustedes, presentaron?
—La idea que trabajamos en Uruguay como eje central fue justamente ampliar la base social de apoyo al proyecto de ley que nosotros consideramos excelente porque era un abordaje integral a una problemática compleja como es la del aborto, donde necesariamente todos estábamos de acuerdo en que lo importante es prevenir embarazos no planificados, no deseados, no buscados. Para eso es importantísimo enfatizar las políticas de prevención y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las personas. En tanto Derechos Humanos, para poder ejercerlos con libertad se necesita tener condiciones. Lo que trabajamos como organización feminista fue la construcción de alianzas con otros actores de la sociedad, integrando diversas expresiones religiosas que tienen posicionamientos diferenciados de lo que es la jerarquía eclesiástica de la Iglesia Católica. Fue interesantísimo porque no sólo fue ponernos de acuerdo en función del proyecto de ley sino también enriquecernos con la diferencia de miradas y poder construir consensos sociales necesarios para hacer no sólo las transformaciones legales, sino justamente aquellos acuerdos que habilitan cambios culturales que permitan el ejercicio de las sexualidades tan libre como responsable.
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El sinuoso
camino de la ley
* El debate sobre el aborto está instalado en Uruguay desde 1985.
* Varias organizaciones sociales trabajaron para consensuar un proyecto de despenalización del aborto.
* En diciembre de 2001 médicos del Hospital Pereira Rossell expresaron al Ministro de Salud Pública que no estaban dispuestos a “seguir aceptando que las mujeres llegaran al hospital a morir”, al registrarse un aumento de las muertes por abortos provocados.
* El 10 de diciembre de 2002, se trató el proyecto en la Cámara de Diputados. El resultado de la votación fue de 47 a favor y 40 en contra. Se dio media sanción al proyecto de interrupción del embarazo.
* El 4 de mayo de 2004, con 13 a favor y 17 votos en contra, la Cámara de Senadores rechazó la iniciativa.
* Los promotores de la despenalización intentarán en la próxima legislatura, ya que en el actual período legislativo no se puede presentar un proyecto con las mismas características. Mientras tanto, quienes están en contra buscarán una nueva ley que “ayude” a la mujer a tomar la decisión de no abortar.
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¿Quienes podrían tomar la decisión?
* Toda mujer tiene derecho a decidir sobre la interrupción de su embarazo en las primeras 12 semanas de gestación.
* Comprende a ciudadanas uruguayas y aquellas que acrediten al menos un año de residencia en Uruguay.
* Será por razones que a criterio de la mujer le impidan continuar con el embarazo en curso. Circunstancias derivadas de las condiciones en las que se ha sobrevenido la concepción, situaciones de penuria económica, sociales, familiares o etarias.
* Todos los hospitales tanto públicos como privados están obligados a realizar gratuitamente la intervención.
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—Como contrapartida al apoyo de distintos sectores sociales, los senadores uruguayos rechazaron el proyecto de
despenalización del aborto...
—El resultado de la votación de Uruguay, una de las cosas que generó fue la indignación de la gente porque la democracia representativa no representó lo que es la mayoría de la población a favor de este proyecto de ley. Y esto, si bien puede tener una lectura de fracaso, tiene otra lectura muy exitosa y es el de generar opinión y presión pública. Es lo que permite hoy decir que en Uruguay se apruebe un próximo proyecto de ley es una cuestión de tiempo. Uruguay está pasando por año electoral, en octubre están las elecciones presidenciales y hoy toda la gente a los candidatos, una de las preguntas que que les hace es cuáles son las alternativas que van a dar a la educación sexual, al acceso a métodos anticonceptivos, la promoción de maternidades y paternidades responsables y la regulación del aborto.
—¿Pensás que en la Argentina, por la idiosincrasia que tiene nuestro país, será posible llevar adelante un proyecto y tener éxito como lo tuvieron ustedes?
—Creo que sí, que hay una tendencia y que por eso también los efectos contagiosos son importantes. Yo en este último tiempo he participado tanto en instancias de debate en Brasil como hoy en Argentina donde justamente se ve que es posible cambiar, si bien hay fuerzas fundamentalistas importantes que actúan a nivel de los poderes de decisión. De todas maneras, creo que también en este tiempo en la región estamos viendo la importancia de la ciudadanía organizada y de otras formas de hacer política que trascienda las formas tradicionales político partidarias. Esto es un movimiento que está asociado al hecho de repensar las formas de hacer política, el de repensar las articulaciones y alianzas, el de cómo interactuar y transversalizar los temas porque no podemos seguir actuando en estancos aislados y separados. Un cambio con reglas justas, equitativas y solidarias no se puede hacer desde un solo lugar y desde un solo actor. Tenemos que aprender a juntar fuerzas, a obtener consensos y justamente a bajar nuestros niveles de intolerancia para tratar de hacer acuerdos sociales que permitan efectivamente un ejercicio de la ciudadanía basada en el respeto a los Derechos Humanos.
(*) Integrante del Consejo Editorial.
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