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Espacio Abierto
Edición
digital
El 'caso Favero' en el Juicio
por la Verdad
Nombres
y hechos listos
para ser juzgados
Los policías que participaron de la “ratonera”
contra Daniel Favero y María Paula Alvarez se muestran como simples
instrumentos de un jefe represor que ordenó la desaparición de dos
personas.
Por Francisco Martínez (*)
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| Julio
César Argüello, el "mecánico" de autos (Foto:
FM) |
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Raúl
Orlando Machuca, el jefe.
(Foto: VW) |
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| Mario
Víctor Sita, el condecorado. (Foto: FM) |
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La noche del 24 de junio
de 1977, el represor Carlos Nogara encomendó a una comisión policial
de la Brigada de Investigaciones de La Plata la tarea de realizar una
“ratonera” contra el poeta Daniel Favero y su mujer, María Paula
Alvarez.
El grupo estaba integrado por el cabo Julio César Argüello (de 30
años en ese momento), el sargento Marío Víctor Sita (42), otro
suboficial de apellido Russo (ya fallecido), y el sub-inspector Raúl
Orlando Machuca (23), que por ser oficial estaba al mando de la
comisión.
Los policías se dirigieron a un departamento contiguo al que Favero
habitaba en un edificio en calle 57 entre 12 y 13, de La Plata. Allí,
según dijeron en sus testimonios ante la Cámara Federal, esperaron
cerca de una hora y media.
“A nosotros nos dieron la llave de un departamento en diagonal a
ése y (la orden era) que toda persona que saliera se procediera a
detenerlos”, admitió Machuca.
Pero los policías no cumplieron la orden. Según relatan y consta en
un sumario policial de la época, se produjo un tiroteo con resultado
hasta ahora incierto. Se sabe que Argüello quedó herido pero los
policías no fueron capaces de precisar qué pasó con Favero y
Alvarez.
“Para mí estaban heridos o muertos, porque no se movían”, dijo
Mario Sita. Machuca, aportó más o menos lo mismo: “Que no se
movían, no se movían”.
Sin embargo, Argüello declaró en el sumario policial —en rigor, un
“Consejo de Guerra” contra Favero y Alvarez por haber “herido”
al policía— que vio cómo “una mujer caía herida mientras que un
hombre se entregaba y era detenido”. Cuando declaró el 5 de
diciembre, Argüello dijo que no podía precisar ese dato, y ese fue
uno de los motivos por los que los jueces ordenaron su arresto por
falso testimonio.
El parte policial firmado por Machuca esa misma noche, indica que la
pareja fue “abatida”. No obstante, el policía dijo en su
declaración que él no redactó ese texto y que simplemente se lo
dieron a firmar.
Para fundamentar el desconocimiento de qué pasó con la pareja que
hasta el día de hoy permanece desaparecida, los policías dicen que
después del tiroteo los jefes (Nogara y otros represores del Comando
de Operación Tácticas N°1 —COTI—) se hicieron cargo de la
situación.
También dijeron que ellos no sabían quiénes eran las personas a las
que iban a vigilar y, eventualmente, detener. “Yo no sabía”,
sentenció Argüello, cometiendo otra contradicción con su
declaración en el sumario policial, en donde dijo que la comisión se
dirigió a la casa de departamentos para “investigar las actividades
de sus moradores, por cuanto se tenía conocimiento que no serían
ajenos a actividades subversivas”.
A esto debe agregársele que en el parte firmado por Machuca, se
indica que en el departamento 2° E “se sabía que se alojaban
delincuentes subversivos, de la banda autotitulada Montoneros y que
horas más tarde con refuerzos suficientes de personal y armas iban a
ser intimados a su rendición”.
Un mecánico, un oficial joven y un condecorado
Argüello se presentó ante la Cámara como el encargado de hacer el
mantenimiento de los vehículos de la Brigada y señaló que en esa
época “la verticalidad que existía dentro de la Policía no
llevaba a uno a preguntar” a qué se debían ciertas órdenes.
Menos, seguramente, si se producían a las 0.30, hora propicia para
reparar coches.
Machuca, un joven oficial de 23 años que dijo dedicarse a la
represión en los cabarets, admitió que participó de operativos de
traslados de detenidos ilegales a la comisaría 5° y el Pozo de
Bánfield. “Éramos sólo el refuerzo”, explicó.
Sita, en tanto, es uno de los tantos condecorados el 30 de noviembre
de 1976, con la Orden San Miguel Arcángel, por haber “eliminado de
la sociedad a elementos extremadamente peligrosos, para beneficio de
la misma y prestigio de la Institución”. Entonces, fue ascendido a
Sargento 1° “por mérito extraordinario”.
Por sus contradicciones e imprecisiones, los policías podrían ser
procesados por falso testimonio, ya que no lograron decirle al
Tribunal qué pasó con la pareja con la que ellos se enfrentaron. En
definitiva, un dato simple que consiste en saber si murieron o si
fueron detenidos y llevados a un centro clandestino.
Pero también, si otro fuera el contexto jurídico de la Argentina,
podrían ser procesados por participar, directa o indirectamente, en
la desaparición forzada de dos ciudadanos.
Su situación es diferente a la de otros represores ya que están
plenamente identificados. Faltará saber qué es lo que decide hacer
la Justicia.
(*) Secretario de Prensa de la
APDH La Plata
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Un torturado
en la Agrupación 601

El testigo y los
jueces, en el 601 (Foto: FM) |
El testigo Eduardo
Macías se convirtió en el primer sobreviviente de la
represión ilegal que cuenta haber estado secuestrado y haber
sido torturado en la Agrupación 601 de Comunicaciones, de City
Bell.
El dato, revelador, lo brindó ante la Cámara en su testimonio
del 20 de marzo. Macías señaló que un grupo de personas que
dijeron ser del Ejército lo secuestaron de su casa el 13 de
enero de 1977, cuando volvía del trabajo.
"En el 601 había una casa para alojar detenidos. En una
sala se aplicaba la picana y a mí me torturaron", indicó.
Agregó que estuvo en ese lugar con un amigo suyo que está
desaparecido, Rubén De Angelis, a quien identificó mientras
los re-presores tomaban lista.
"Había hombres y mujeres detenidos —precisó Macías—,
y las mujeres eran violadas".
Después de su testimonio, la Cámara dispuso una inspección
ocular en el regimiento, para ver si el testigo reconocía el
lugar donde estuvo detenido.
Macías, que sólo pasó una noche ahí y estuvo vendado,
recordaba un piso de mosaicos negros y blancos.
Uno similar se encontró en la enfermería del 601, pero el
testigo no pudo precisarlo. "No estoy seguro", dijo. |
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Ver
más información sobre este tema en el informe de prensa de esa
fecha |
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